¿Podemos considerar a los videojuegos como el arte del siglo XXI?

Desde hace un poco más de dos décadas, el debate en torno a si el videojuego debería considerarse arte se ha intensificado. Para muchos es inconcebible pensar que a un entretenimiento que nació como juguete electrónico se le pueda comparar con la pintura, la arquitectura o el cine. Para muchos otros (que generalmente conocen bastante bien el mundo de los videojuegos) es un claro y rotundo sí.

Si se aborda desde un punto de vista técnico, el videojuego comparte muchas de las disciplinas artísticas que tiene el cine, como por ejemplo la fotografía (color, iluminación, composición), música, interpretación actoral, etc. Además cabe destacar que han pasado por procesos de maduración similares desde su concepción; el cine era solo una atracción de feria, como los videojuegos fueron centros de recreación (maquinitas). Ambos han ido cambiando conforme ha avanzado la tecnología; el cine con la llegada del sonido, el color o los efectos especiales por computadora. El videojuego con el salto del 2D al 3D, los procesadores de más potencia o las diferentes plataformas para reproducirlos. En conclusión, el videojuego bebe del cine así como el cine lo hizo de la pintura y el teatro, se podría decir, en mayor o menor medida, que es una consecuencia ineludible del cine, una evolución, sin decir con esto que uno es mejor o peor que el otro.

En mi caso, desde niño juego videojuegos y siempre fue uno de mis pasatiempos favoritos. Todavía recuerdo cuando me regañaban por durar horas frente al televisor en vez de salir al parque y varios de mis recuerdos más valiosos fueron con mis hermanos, primos y amigos jugando playstation o Xbox. Conforme fui creciendo comencé a alejarme poco a poco ese pasatiempo, pues empecé a concentrarme en otras cosas que, a la larga, se convertirían en las bases de lo que hoy es la forma en que me gano la vida. Pero, para mi sorpresa, fue precisamente estudiando la carrera cuando tuve mi reencuentro con los videojuegos. Cuando tuve la oportunidad de jugar en (para ese entonces ya una consola de vieja generación) el Playstation 3 un título llamado The last of us. Mi perspectiva cambió totalmente pues fue un juego que, en muchos sentidos, me pareció superior a una gran cantidad películas que había visto hasta entonces y que me transportó a lugares en los que jamás creí llegar a estar. Más adelante descubrí expresiones artísticas asombrosas por parte del estudio Thatgamecompany como Flow, Flower o Journey, que sobreponían la sensación estética a la jugabilidad clásica. Después supe de los desarrolladores independientes que experimentaban con las opciones que ofrece el medio para contarnos historias crudas y personales como nunca antes que, por mencionar algunas que me marcaron, estarían The beginners guide, Firewatch e Inside. 

El videojuego ha demostrado su capacidad para narrar historias únicas y se puede concebir como expresión artística, medio educativo, deporte o simplemente como entretenimiento (en casos muy particulares más de uno a la vez). Y creo que ahí es donde radica su valía, hay espacio para que todos encuentren riqueza en jugar.

En el videojuego yo he encontrado amistad, crecimiento y ganas para superarme. 

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Kevin Dusan
Kevin Dusan
Editor de video y entrenador pokémon. Amante del cine, los videojuegos, los gatos y catan. Iba a ser futbolista pero me chingué la rodilla.

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