De cuando ser lesbiana, gay, bisexual, transexual … Sigue incomodando al mundo.

Dice un viejo refrán mexicano  “Lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro”.  Y es justamente lo que hoy quiero compartirles.

 Rodrigo Osorio Coronel

Hace unos días en algún lugar de mi pequeña Ciudad y con  personas de las cuales omitiré sus nombres y de las que solo me limitaré a decir que eran mujeres,  comprobé una de las realidades de mi México querido.

Todo empezó una mañana cualquiera con una plática de esas que se suelen dar en pleno almuerzo, la conversación había iniciado con un par de experiencias de las participantes y en algún momento surgió el tema del que muchos hablan “bajito” pero que parecieran conocer de la “A” hasta la “Z”.

Sentado desde mi lugar común, escuchaba a lo lejos parte de la plática, sin prestarle realmente mucha atención, hasta que una de las participantes dijo: Las mujeres que son lesbianas, poco a poco se van convirtiendo en machorras.

De pronto y de manera discreta me dispuse a seguir escuchando lo que decían, el momento era perfecto para que la plática tomara por nombre “Mitos y realidades de las lesbianas, contadas por mujeres heterosexuales”.

Después de que una de ellas emitiera semejante comentario, todas comenzaron a reírse y siguieron hablando al parecer de manera muy experta en la materia. No recuerdo con exactitud como siguió la conversación pues los puntos a tratar eran al parecer bastantes, pero lo que si viene a mi mente es cuando otra de las participantes dijo que ella tenía una amiga que le había confesado hacía un tiempo atrás, su preferencia por las mujeres, que ella ya había probado con hombres y que  no le habían gustado. Todas comenzaron en ese instante a hacer caras de sorpresa a lo que la chica siguió contando que ella salía regularmente con esa amiga y su novia, que de pronto se sentía incomoda cuando las otras comenzaban a besarse o a bailar, e inclusive en una ocasión en el cine, ella había negado su amistad al parecer por que le daba pena que su cita supiera de su amistad.

Debo aclarar que en ese momento, la chica que contaba sobre su amiga había visto la reacción de las otras dos mujeres que hablaban del tema y me pareció en algún momento que solo contó de esa forma su historia para no quedar mal ante las otras, pero sobre todo por la pena que al parecer le ocasionaba que las personas supieran que tiene una amiga lesbiana.

Aun no terminaba de hablar del tema, cuando una de las participantes la interrumpió y le dijo que quizás su amiga no había encontrado a un hombre que la supiera “mover bien”, que debería seguir intentando. Acto seguido de carcajadas y risas burlonas.  Además de que volvió asegurar que las lesbianas poco a poco se van convirtiendo en machorras, que perdían la feminidad.

En ese momento, pensé en intervenir para emitir mi opinión, pero me di cuenta que las personas creen lo que quieren creer e ignoran ciertas cosas porque así lo desean, así que decidí retomar mis actividades.

Sin embargo, fue justo en ese instante cuando sacaron el tema de la adopción, y justo todas coincidieron que “eso no se debería de permitir” “como le explicas a un niño eso”, “como sea un hombre y una mujer es normal” y junto con esos comentarios terminaron la plática.

Al final, esa plática de almuerzo no representa lo que muchos creen, pero si demuestra que estamos poco interesados en informarnos, es desmitificar a la comunidad LGTB, demuestra que aun existe gente que piensa que ser gay o lesbiana etc. es algo “anormal” y que mujeres lesbianas pueden cambiar de preferencia sexual si encuentran a alguien “que lo mueva bien”.

Así es esta parte de nuestro México en donde nos espanta ver a dos mujeres u hombres besándose entre ellos y es muy ordinario tener el índice de feminicidios mas alto de América Latina, por ejemplo.

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