Coachella y el ego de Beyoncé

 

Corría el segundo día de actividades en el mundialmente afamado festival de música Coachella y, tras un largo año de espera, finalmente la cantante estadounidense Beyoncé Knowles cumplió este fin de semana su compromiso en dicho evento.

Recordemos que, originalmente, la intérprete de “Single Ladies” fue convocada al escenario de Coachella el pasado 2017, sin embargo, la presencia de esta tuvo que ser postergada ante el delicado estado de gestación por la que atravesaba en aquel momento y en su defecto, fue sustituida por su “amiga” y colega, la siempre polémica Lady Gaga.

Dice el dicho que “todo en exceso es malo” y, desde mi perspectiva, cuando alguien tiene el talento suficiente para captar la atención de las masas no hace falta recurrir a tanta parafernalia para llegar a su cometido… (inserte aquí el apoteósico show de Adele en Glastonbury).

Sin embargo, para Beyoncé nunca es suficiente. En el afán de defender su mote de la “Queen B”, la esposa de Jay-Z parece no tener saciedad y su paso por Coachella es la última de sus odas al egocentrismo:

100 bailarines en escena, extravagantes vestuarios, Jay-Z, su hermana Solange y una nueva reunión de las Destiny’s Child… Todo esto para poder brillar.

 

 

Hasta este punto, quizás tú amiga(o) lector pensarás que soy el hater número 1 de la diva de Houston… ¡Pero no es así!

Disfruto su música y no puedo dejar de reconocer cuánto admiro la pasión y la ferocidad que deposita en cada uno de sus vocals pero, la admiración no me hace ciego ante ella o con cualquier otra(o).

No nos engañemos; desde los inicios de su carrera en Destiny’s Child, “ambición” es una etiqueta con la que ha venido cargando a cuestas. Es cierto que en su ámbito, la competencia está a la orden del día y por ello, cada artista debe dar lo mejor de sí para mantenerse vigente. Pero en su “sencillez”, la intérprete de “Crazy In Love” no ve competencia en terceros… Ella se considera cómo su principal rival a vencer.

Con esta auto-batalla, la hermana de Solange Knowles se ha puesto a sí misma un nivel de exigencia descomunal que la hecho confundir la excelencia con el alarde y la soberbia.

Pero, no todo han sido triunfos en su andar. La cantante ha tenido que lidiar con algunos “tragos amargos” a lo largo de su carrera (no ser nominada al Oscar por Dreamgirls, perder el Grammy ante Adele en 2017, por mencionar algunos) y esas desavenencias las ha tenido que compensar con performances excesivos, discos que rozan en el grado máximo de la pretensión, entre otros.

Por ello me pregunto ¿Qué sigue ahora para Beyoncé? ¿Cómo buscará superarse a sí misma la próxima vez?… Sólo el tiempo -y ella- nos dará la respuesta.

Mientras tanto, disfrutemos de, la que considero, es una de sus mejores interpretaciones:

 

 

 

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Hector Difo

Periodista, RP, TV Host, melómano, amante de la moda... Can you handle mine?