Los asesinatos de mujeres por hombres motivados por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia ellas es la definición exacta del feminicidio. 

La crueldad de la palabra a lo largo de los años ha venido tomando más peso esto debido a los movimientos por grupos feministas que catalogaron al mismo como un tema del cual la población debería de tomar más atención y no pasar desapercibido, como se ha venido manejando a lo largo de las tantas generaciones de chicas que no han tenido un final feliz.   

Los índices de feminicidios se reproducen como una plaga y es tan alarmante que el verdugo se encuentra en casa, de acuerdo CEPAL NACIONES UNIDAS nos muestra la gráfica detallada de los feminicidios llevados a números en América Latina, El Caribe y España;  (En números absolutos y tasas por cada 100.000 mujeres) se puede afirmar que el número de feminicidios para el año 2018 ha sido a lo menos de 3.527 mujeres dejando en las lamentables primeras posiciones a Brasil y México.

En el libro de Selva Almada el foco de interés principal es el título pues aunque es un tema muy frío, crudo y sin tapujos muestra el verdadero fin de las mujeres que fueron asesinadas por algún motivo desconocido en manos de algún hombre, Chicas Muertas nos narra la historia de tres chicas que fueron asesinadas a lo largo de los años ochentas y es que el sufrimiento escrito es tan atroz  que solo podemos ver el sufrimiento descrito de cada una de las chicas que han tenido que pasar lamentablemente por esto, la pésima actividad de las autoridades que no están siendo empáticas en esta clase de sucesos y el nulo interés por el mismo abre una herida en la empatía del lector. 

Andrea Danne quien se encontraba durmiendo en su casa fue apuñalada y asesinada en su propia cama dejándola a la espera de la muerte en un baño de sangre, Sarita Mundin desapareció sin dejar rastro alguno, metida en el ambiente de la prostitución y María Luisa Quevedo una pequeña de 15 años que fue encontrada violada y muerta después de salir de su lugar de trabajo.

Las letras a veces llegan a doler bastante, más cuando sabes que el libro que te está ofreciendo esta cruda historia está plasmado de historias reales que aunque parezcas sacadas de la imaginación volátil de una persona, la realidad sobrepasa la mente de cualquier experto en las letras, lejos de mostrarse con morbo este libro te ofrece la empatía que necesitamos para entender estos casos, taladra en la cabeza un mensaje fuerte en el cual repite la palabra IGUALDAD y JUSTICIA y ofrece ese sentimiento de angustia, desesperación y tristeza incapaz de externar. 

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