Tan cerca y tan lejos: el hombre totalmente racional

Woody Allen ya no es lo que era, ha tenido grandes bocanadas de ingenio con películas como “Blue Jasmine” (2013), “Midnight in Paris” (2011) o la celebrada “Match Point” (2005) por el supuesto halo de complejidad y mala leche. Tan cerca y tan lejos: el hombre totalmente racional.

facebook twitter  Lucio Rogelio Ávila Moreno

La verdad es que pocas de sus películas reflejan la lucidez de su época ochentera, aún así dentro del oleaje de superhéroes que atestan las salas de cine, ver una de sus películas representa el oasis en la degradación del desértico panorama cinematográfico.

Su última producción es una comedia de humor negro, “Irrational Man” (2015), en piel de Joaquin Phoneix y Emma Stone, el primero con una especie de panza postiza, interpreta a un profesor decepcionado de la vida, filósofo romántico en plena depresión; la segunda, una joven estudiante que busca cierta complicidad vivencial con su profesor, y que además se va descubriendo paulatinamente al paso del metraje, aunque dicho descubrimiento lleve a poco, o a nada. Entre los actores hay química, sobre todo Stone, quien con sus muecas puede sonsacar una sonrisa al espectador sin siquiera planearlo.

Tan cerca y tan lejos: el hombre totalmente racional.

El director se decanta una vez más por los círculos burgueses en decadencia, con los problemas de gente pudiente que fascinan a la distancia y cautiva en alguna pomposa asociación con nuestras vidas. Tan cerca y tan lejos, las tragedias funcionan bien cuando se anclan en los dramas básicos de las pasiones humanas, en el caso de “Irrational Man” se trata del hombre romántico, desesperanzado de la sociedad en la que vive, heredero de ideales imposibles. Abe Lucas asegura haber tocado fondo cuando se instala en la nueva universidad para impartir clases de filosofía. Se encuentra en crisis, ha escrito libros, ayudado a las personas en trabajo de campo, puso el cuerpo y fue activista, al final nada queda, o mejor dicho: nada cambia. Es el pesar de la existencia… pero tampoco es para tomarse totalmente en serio.

Su vida da un giro cuando comienza a planificar un asesinato a un juez corrupto. Como muchas otras películas de Allen, la cuestión es una mera ocurrencia, en ocasiones deliciosa, en otras un poco torpe, por suerte aquí el ritmo de la película no decae aunque parcialmente carece de substancia. Abe puede ser profesor de filosofía, pero el guión apenas retoma algunas frases para hacer reducciones ingeniosas, más no las asimila. Se enuncian las citas, pero no vemos que la película se reapropie de los conceptos. Por ahí ronda la noción del azar como fuerza que rige nuestras vidas, una cuestión paradójica, ya que si de algo carece la película, es de azar. No hay deriva para sus personajes, por el contrario, el guión se encuentra meticulosamente planeado.

Se extraña un poco al Woody Allen que interiorizaba con total autenticidad al psicoanálisis, para después destrozarlo y burlarse de él. Aún así “Irrational Man” funciona, recuerda la depresión del artista romántico, aquel que estaba harto de vivir en una sociedad que poco le aportaba, en decadencia por su total racionalismo. Abe cita a los existencialistas, por aquello de manosear la condena a ser libres y ser responsables de nuestras acciones, pero la verdad es que es más heredero de un Allen un poco cabizbajo, algo cínico, romántico e inteligente, con brío pero sin rabia. Detalla con elegancia los pequeños problemas de los pequeños burgueses y su moral conservadora. Con jóvenes acomodadas de novios sosos, esposas enclaustradas y aburridas, matrimonios destruidos por la desidia y profesores alcohólicos. Esta burguesía tiene la libertad de deambular por el jardín de los románticos, coquetearle a la desgracia sin realmente ser desgraciados, cuestionarse sobre “la verdad”, “la moral” y “la ética” a la hora del brunch, buscan conflictos donde no los hay, citan a Dostoievski y Hannah Arendt por placer, más no por esnobismo.

El profesor de filosofía no ha tocado fondo, da gracia pensar sobre la docencia en otros países, donde lo peor es que te alojen en una casa particular dentro del campus. Los problemas de la gente adinerada atraen y se interiorizan. Normalmente como espectadores de cine lo tenemos muy naturalizado a pesar de las distancias, pero si algo se agradece a Woody Allen, es que haga evidente dichas distancias y a su vez se ría con nosotros de los otros, de los suyos, del brunch y el protocolo.

¿Ya viste la película? ¿Qué te pareció?

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Lucio Rogelio Avila

Adicto al cine, el arte, la música, la literatura. También al café. Sufro de sinestesia emocional.

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