Cuando amamos el odio que se tiene BoJack Horseman

El pasado 7 de septiembre de 2017, el “PIXELATL”, festival de animación, videojuegos, cómic celebrado en la ciudad de Cuernavaca, presentó en el Cine Morelos el episodio “Un pez fuera del agua” de la serie animada “BoJack Horseman” de la plataforma digital Netflix. Episodio en donde los diálogos son casi nulos, nos remonta a la época del cine mudo, ahí el caballo humanoide debe visitar el mundo acuático para presentar un proyecto muy importante en su carrera, y como es habitual en él, arreglar ciertos problemas, así como enfrentarse a otros que no había previsto. El capítulo ha sido merecedor de varios premios alrededor del mundo, como el Cristal de Anneccy durante su última edición.

 Omar Corona

En el evento tuvimos la divertida e inspiradora fortuna de conocer al director del capítulo Mike Hollingsworth, entre risas, nervios y corazones palpitantes se inició una ronda de preguntas que se le realizo a este personaje tan curioso. Los visitantes, en su mayoría jóvenes llenos de dudas con ganas de encontrar un espacio en la tan difícil industria de la animación, o simplemente asistentes por el amor que le tienen a la serie. La influencia del director para “BoJack Horseman” resulta más que evidente, pues parece sacado de algún episodio, el director se encuentra en el equipo de producción desde el capítulo piloto. Hollingsworth resultó alguien sumamente atento y abierto a escuchar al público, también disfrutaba de molestar a uno que otro despistado con su inteligente sarcasmo.

El show está lleno de momentos irreverentes, causando furor en muchas partes del mundo ha creado un ejército de fans desde su entreno, sin embargo, “BoJack Horseman” no se trata de solo hacernos reír, más bien utiliza este medio para contarnos cosas sobre nosotros mismos, es un show que nos habla, que pretende contarnos algo más.

BoJack es una ex estrella de la televisión, que vive entre excesos, permitidos por la realización de una serie sitcom de los 90s, en donde interpretaba a un padre soltero de unos chicos humanos, serie en donde cada semana se enfrentaban a problemas familiares, pero que lograban superar y enseñar al público que todo tiene solución; algo totalmente contrastante con su vida real. Él busca algo, un motivo para seguir ahí, una razón para despertarse entre el vómito causado por la ultima fiesta que realizó, donde busca llenar algo, con tantos desconocidos merodeando en su casa, y de eso va la serie: de cómo BoJack intenta llenar esos vacíos causados por la soledad incesante que pasa día a día, ¿te suena familiar?, ¿no son nuestros miedos los que vemos reflejados en ese caballo? Lo son, ese vacío que sentimos como individuos, esa búsqueda implacable para llenarnos con algo, con excesos, probando cosas nuevas, comprando el último producto de moda, buscando algo a que atarnos. Y esta es la clave del éxito de la serie, logra retratar a la perfección al hombre de esta época.

 

 

Por desgracia, para nuestro querido caballo, obtiene éxitos pero también fracasos durante toda la serie; se siente solo, patético, con auto desprecio (sus padres tienen mucho que ver) pero hay más, Bojack no parecer notar que cuenta con amigos, los demás personajes que nos ayudan a reflejarnos: la Princesa Caroline, una gata obsesionada con el empleo, el Señor Peanutbutters, el tipo súper positivo a lo Flanders (personaje favorito del director del que hablamos) y también estrella de televisión, Todd Chavez un joven que vive siendo presa de los desprecios del caballo, y con quien comparte piso, un bueno para nada, un genio incomprendido, y Diane Nguyen, la intelectual con serios problemas existenciales al igual que Bojack, (como casi cualquier otro personaje de la serie) que desea cambiar al mundo, pero que le cuesta encontrarse a sí misma en ese mundo que pretende salvar, es buena amiga de Bojack, alguien que desea ayudarlo.

Bojack no se da cuenta de cómo lastima a sus amigos al intentar ser “feliz”, también suena algo que hacemos, un punto extra al éxito de la serie.  En ella se tratan temas de manera muy brillante, las adicciones, las obsesiones, los problemas maritales, familiares, amorosos, legales, de ética, de identidad, la enfermedad y la muerte, mezclándolo con esa ironía, sarcasmo y humor que tanto la caracteriza.

En esa búsqueda de BoJack se esconde algo, a pesar de ser alguien que toca fondo (casi siempre), la verdad es que muchas veces lo disfruta, como en cierto episodio en donde abusa de las drogas, uno de mis favoritos. Aun así, a pesar de ser alguien que lastima tanto a sus seres queridos, nunca está solo, se tiene a sí mismo, tiene la oportunidad de cambiar. Aunque la serie no pretende ser aleccionadora, lo es, pues tiene a sus amigos, aunque lo odien siempre estarán para él. Y más importante es la posibilidad de generar un cambio en cada episodio, solo debe percatarse de ello, ¿acaso nosotros no la tenemos? Es lo que pretenden decir muchos episodios, también en otros casos no pretenden nada más que hacernos pasar el rato, entretenernos, hacernos reír a carcajadas, con chistes de animales, de la miseria, de una vida gris, burlarnos de nuestra propia triste existencia.

¿Por qué parece tan paradójico que nos identifiquemos con una serie animada, protagonizada por un animal parlante? Porque así es la vida, ridícula, es necesario reír, quizá la búsqueda sea inútil, ¿ser feliz? ¿quién lo necesita cuando hay una serie sobre animales que hacen cosas graciosas? Pero si lo hubiera, si existiera esa oportunidad de ser felices, hay que salir a buscarla, a pesar de que nuestro ego, nuestros miedos, las circunstancias no nos lo permitan, para evitar que la vida nos dé una patada, y si nos pasa, asegurarnos de que haya alguien ahí para reír en compañía.

 

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