¿Y después de la tesis?

 

“La vida es aquello que sucede mientras planeamos el futuro”

John Lennon

Facebook Twitter Lucio Rogelio 

Estudié una Maestría en Estudios de Arte y Literatura, con una estancia en el extranjero, culminé la tesis y me titulé con mención honorífica, sin embargo sigo creyendo que no somos evolutivos. No en el sentido de la “modernidad”, donde en apariencia caminamos hacia un fin aparente, moviéndonos hacia “algo mejor”, a la conquista de nuestras vidas y la independencia, todos esos privilegios del pequeño burgués. No existe tal conquista, quedó en la edad de la razón, herencia de la Ilustración, la Revolución Francesa y los avances de la Revolución Industrial; ahora ni siquiera creo en eso de la mundialización o que nos encontramos en una era de interconexiones por medio de nuestros dispositivos móviles, estamos cada vez más distanciados.

Quizá le daré pie a Zygmunt Bauman y su “modernidad líquida”, con la individualidad y la falta de responsabilidad sobre el entorno y el otro, ¿no lo había dicho antes Lipovetsky? ¿Sobre la era del vacío y el crepúsculo del deber? Un compañero de la maestría no paraba de argumentar que el pensamiento de Bauman no era más que reciclaje de otros autores… ¿no se suponía que de eso iba la posmodernidad: recorte, apropiación, cita?

La tesis nunca se termina, sugiere Derrida en sus textos, lo importante siempre queda al margen. Aunque él se refiere al análisis, el tema y la argumentación, al mundo de las ideas; mi sugerencia es que probablemente lo que se queda al margen en muchas ocasiones es la práctica y saber desapegarte del mundo de la teoría. Lo que viene después de la tesis es la espera a que el enorme aparato burocrático gestione los papeles necesarios para la titulación. Demostrar frente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) que has culminado tus estudios y no les debes nada, que has cumplido gracias a la beca que te otorgaron (si es que tuviste el privilegio de ser becado), aprender a sobrevivir sin dicho apoyo y seguir con tu trabajo… si es que tenías uno previo.

Cuando terminé la licenciatura muchas propuestas se presentaron, todos castillos de humo: poder ser asistente de artista, de algún profesor, gestionar mi propia revista independiente con un grupo de amigos, incluso me iban a ceder como docente más de una asignatura en la universidad. La realidad fue distinta: estuve desempleado hasta que casi caí en la locura, me escuché todos los discos de David Bowie, Patti Smith y La Oreja de Van Gogh (entre muchos otros), continué siendo la máquina viciosa de la lectura que ya era en la universidad, trabajé de mesero, mis amigos y yo gestionamos una revista que no vio su cuarta publicación, aún así los tres primeros números tuvieron muy buena aceptación. El proceso de titulación fue relativamente ágil (tardé un año en obtener mi título), fue por promedio así que no hice tesis hasta la maestría, donde me becaron para estudiar.

¿Y después de la tesis?

Con la beca me sentí viviendo de pequeños pagos a alguna tienda departamental, como si ya hubiera obtenido el pantalón y ahora debía pagarlo a plazos. Así funcionaba la beca para mí, me pagaban bien y a tiempo, lo gastaba en libros y después debía pagar con pedazos de mi tesis, la investigación que quizá no cobró sentido hasta el último semestre. Mi tema fue sobre la prostitución en el cine: personajes femeninos que se prostituyen ¿por qué siempre mueren y parece que no la pueden pasar bien? Tenía por lo menos dos años previos recolectando películas e información, lo que sumando los otros dos años de maestría, dieron cuatro de esfuerzo en la búsqueda de sentido. Disfruté mucho escribiendo mi tesis, lo que significa que también lo pasé muy mal, como me dijo alguna profesora a quien le tengo gran afecto: a ti, sino te sabe amargo, no te gusta.

Durante el proceso me ofrecieron trabajo como profesor suplente, así como un contrato de colaborador para una revista universitaria, escribo sobre cine. Después me fui a Buenos Aires para estudiar Semiótica y otras teorías duras que solo terminaron por despertar más dudas en mi tesis ¿estaba empleando bien la metodología?, ¿me estaba convirtiendo en abolicionista de la prostitución? La experiencia fue excitante, al regreso me deprimí y casi no hice nada en mi último semestre, fue hasta las vacaciones de verano cuando pude concluir el texto y apenas a finales del año pasado me titulé. Cualquiera podría pensar que con un mínimo de currículum se podría conseguir trabajo, pero el medio de la Cultura y las Artes en México es muy complicado, incluso creo que cualquier medio lo es. Cuando te gradúas y entras al mundo laboral, descubres que todos son monstruos deseosos de arañar o morder a la competencia. El mundo allá fuera no cree necesitar ni a las artes, ni a la literatura, las personas allá afuera son bastante despiadadas.   

Actualmente estoy a la espera de mi título. Después de la tesis sigue armarse de mucha paciencia y ahorrar dinero suficiente para pagar el examen de título, el empastado de la tesis, los canapés para el evento social, así como la legalización de los documentos y la cédula profesional. Sigo trabajando de profesor, con pocas horas que quizá ayudan a mi disfrute personal (es bonito cuando te pagan por algo que realmente te agrada), y ahora todo ese conocimiento que he adquirido va cobrando cierto sentido y conciencia, lo comparto con mis alumnos, repaso los libros que había dejado en la licenciatura y temas que tenía un poco empolvados.

La organización y autodeterminación que aprendí en mi maestría y redacción de tesis, me acompañan en la creación de contenidos para mis clases. Sigo revisando mucha bibliografía, leo cada día más y lo saboreo a montones, también he mandado propuestas para dar ponencias en algunos coloquios. Busco sacar mi cédula profesional lo antes posible para continuar mi tema en el Doctorado. Me gusta este tipo de vida entre las letras y la investigación… también ver mucho cine es un trabajo delicioso. No gano mucho, no sé si va a mejorar. Reitero que no somos evolutivos, me preocupa como a todos quedarme sin empleo o motivación (no hay contratos estables, no existe para nuestra generación la tan ansiada jubilación), cuando envío solicitudes de empleo no me contratan ni para los trabajos menos especializados. En la ciudad donde vivo no hay trabajo para profesionistas, todos se mudan y creo que dentro de poco lo haré.

Lo que sigue después de la tesis es cambiar de ambiente, moverte de lugar, conocer nueva gente. El refrán dice que más vale malo conocido que bueno por conocer. Yo digo que más vale malo por conocer que malo conocido. Si ya sabemos que no vamos hacia “esa mejora aparente”, “hacia el final de las cosas”, “moviéndonos al avance y la superación” ¿entonces por qué negarnos el conocer nuevos ámbitos? Supongo que no se trata sobre “lo que sigue después de la tesis”, sino lo que se ha quedado al margen de la misma. La vida no tendría que ser aquello que sucede mientras redactamos la tesis. Por ahora me ocupo de los márgenes, que son más difíciles de detectar pues los obviamos, son los puntos ciegos. Lo único realmente concreto que me ha dejado la tesis es la resolución de seguir como investigador… al menos como detective de mi propia vida, que de eso vamos todos.

 

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Lucio Rogelio Avila

Adicto al cine, el arte, la música, la literatura. También al café. Sufro de sinestesia emocional.

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